Religión

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

Guía de oración para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2020 definitivoSemana de Oración por la Unidad de los Cristianos

31 de mayo al 7 de junio
– Enlace con transmisión en vivo que se hará el 4 de junio a las 18 hs.
Semana de Oración por la Unidad de Los Cristianos
Guía de oración elaborada por CEICA
(puede ser utilizada en la comunidad familiar, a través de plataformas digitales con otros hermanos y hermanas o inclusive estando solo en la casa.)
«Nos trataron con una solicitud poco común» (Hechos 28, 2)
Palabras introductorias
Queridos hermanos y hermanas en Cristo: Nos hemos reunido para orar por la unidad entre los cristianos y la reconciliación en el mundo. Durante muchos siglos han existido divisiones entre los cristianos. Esto causa mucho dolor y es contrario a la voluntad de Dios. Nosotros creemos en el poder de la oración. Juntos con los cristianos de todo el mundo, ofrecemos nuestras oraciones, mientras nos esforzamos por superar la división. Los recursos para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos de este año han sido elaborados por distintas Iglesias cristianas de Malta. La historia del cristianismo en este pequeño país insular se remonta al tiempo de los apóstoles. Según la tradición, san Pablo, el Apóstol de los Gentiles, alcanzó las orillas de Malta en el año 60 d.C. La narración que describe este acontecimiento providencial se encuentra en los dos últimos capítulos del libro de los Hechos de los Apóstoles. Este texto señala el comienzo del cristianismo en Malta –un pequeño país compuesto de dos islas principales habitadas, Malta y Gozo, junto con otros islotes–, en el corazón del mar Mediterráneo, a medio camino entre la punta sur de Sicilia y el norte de África. Esta tierra bíblica se encuentra en el cruce de caminos de civilizaciones, culturas y religiones. Nuestras oraciones y reflexiones hoy, y a lo largo de esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, se centran en la hospitalidad que mostraron los isleños hacia los que acababan de naufragar: «Nos trataron con una solicitud poco común» (Hechos 28, 2). ¡Que el amor y el respeto que nos mostramos hoy al orar por la unidad de los cristianos pueda mantenerse a lo largo de todo el año!
Invocación al Espíritu Santo
Espíritu de amor, ven y habita entre nosotros.
Espíritu de unidad, muéstranos el camino hacia la unidad de los cristianos.
Espíritu de la hospitalidad, enséñanos a ser acogedores.
Espíritu de compasión, inculca dentro de nosotros una actitud de respeto hacia
todos los que nos encontramos.
Espíritu de esperanza, ayúdanos a deshacernos de todo lo que dificulta nuestro viaje ecuménico.
Oraciones de perdón y reconciliación
Perdónanos, Señor, por los errores pasados, por la desconfianza y las fechorías entre cristianos de distintas Iglesias y tradiciones.
¡Señor, ten piedad!
Perdónanos, Señor, por permanecer en la oscuridad en vez de buscar el sendero de la Luz, porque tú, Señor, eres la única Luz verdadera.
¡Señor, ten piedad!
Perdónanos, Señor, por nuestra falta de fe y por nuestra incapacidad de ser
personas de firme esperanza y de auténtica caridad.
¡Señor, ten piedad!
Perdónanos, Señor, por haber causado daño, sufrimiento y angustia a los
demás.
¡Señor, ten piedad!
Perdónanos, Señor, por aislarnos y permanecer indiferentes en vez de mostrar
hospitalidad hacia todos, especialmente hacia los extranjeros y los refugiados.
¡Señor, ten piedad!
El Señor es clemente y compasivo, paciente y lleno de amor. Pues como el
cielo dista de la tierra, abunda su amor para con sus fieles; como está lejos el este del oeste, él aleja nuestras faltas de nosotros (Sal 103, 8.11-12). Amén.
Escuchar la Palabra viva de Dios
Padre que estás en los cielos, abre nuestros corazones y nuestras mentes a tu Palabra. ¡Tus palabras son espíritu y vida! Llévanos a estar más cerca unos de otros en la unidad y la caridad. ¡Tu palabra es lámpara para nuestros pasos!
Lectura: Hechos 27, 18 – 28, 10
Demos gracias a Dios que nos salva y nos sana.
Lectura: Salmo 107, 8-9.19 – 22.28-32
Damos gracias a Dios porque nos ha librado de las olas poderosas
Lectura: Evangelio de Marcos 16, 14-20
Alabado seas, Señor Jesucristo. ¡Tú eres la Buena Noticia!
Reflexión
Queridos hermanos, queridas hermanas:
Nos hemos reunido para celebrar este año una nueva Jornada de la
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que tanto nos
identifica y compromete en el camino de nuestra fe en Jesucristo. Lo
hacemos en circunstancias especiales a causa de la pandemia que
requiere de nuestro cuidado, responsabilidad y solidaridad. Ello no ha
impedido, por el contrario, nos ha incentivado a mantener vivo el don de
la fe en nuestras vidas y comunidades, como el prestar diversos servicios a
nuestros hermanos. Hoy deseamos renovar nuestros vínculos
de fraternidad y pertenencia en nuestro camino
ecuménico hacia la unidad, que es un tiempo del Espíritu y del que
estamos llamados a ser sus protagonistas. Esta Jornada de Oración que se
está realizando en todo el mundo la hacemos, entre nosotros, a través de
nuestra querida CEICA, que nos ha ayudado a crecer en la oración y el
diálogo, la amistad y la comunión para testimoniar juntos ante el mundo
nuestra fe en Jesucristo.
Este año nos convoca el lema, tomado de los Hechos de los Apóstoles: Nos
trataron con una solicitud poco común” (28, 2). La experiencia del apóstol
Pablo al llegar a tierra firme, luego de haber sufrido tantas peripecias, nos
habla de un rasgo de la vida cristiana que es la hospitalidad, el recibir al
otro porque es mi hermano, sin pensar de donde viene y quien es,
podemos recordar, al respecto, varios pasajes del evangelio en el cual el
Señor nos habla y nos muestra esta actitud, pienso, por ejemplo, en la
parábola del buen Samaritano. La hospitalidad nace de una mirada
profunda de la realidad, llena de sabiduría porque ve con los ojos de Dios
y se expresa en un recibimiento cordial que es una manera de amar. Dios
es verdad y es amor. Nuestra mirada de fe, que nos introduce en la verdad
del hombre, es ese “humus” que la sostiene y que debe hacer de la
hospitalidad una actitud permanente y no solo algo circunstancial. A esta
solicitud Pablo la califica como “poco común”, es decir, es algo que llama
la atención.
Deberíamos reflexionar, por ello, sobre el nivel de nuestra hospitalidad o
cordialidad con la que recibimos a nuestros hermanos, recordemos que
estamos hablando de un signo de fe y de amor: ¡qué triste que sea un
gesto poco común entre nosotros! Por otra parte, cuántas veces fuera de
nuestras comunidades y de gente que no manifiesta una fe explícita
encontramos estos gestos, como los encontró Pablo en aquellos que lo
recibieron. Creo, por lo mismo, que esta enseñanza nos debe llevar a
examinarnos tanto a nivel personal como en nuestras comunidades,
preguntándonos por el nivel de nuestra solicitud con nuestros hermanos:
¡qué triste que nuestra fe no vaya acompañada y sea reconocida en estos
gestos tan evangélicos!
En el marco de la Fiesta de Pentecostés que estamos celebrando los invito
a que pidamos al Espíritu Santo lo que Pablo llama el fruto del Espíritu en
la carta a los Gálatas, contraponiéndolo a las obras de la carne, para
renovar nuestras vidas y nuestras comunidades, y ser testigos del Señor
Resucitado: Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz,
magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y
temperancia (5, 22-23). Cuánta necesidad tiene el mundo de hoy, y
nuestras mismas comunidades, de encontrar este clima de vida nueva que
es expresión de un evangelio vivido. Es el Espíritu Santo, a quien hoy
queremos elevar nuestra plegaria, el que hace realidad en nosotros la
obra y la Palabra de Jesucristo. Pensemos que no habrá comunidades
nuevas sin hombres y mujeres transformados por la fuerza del Espíritu,
para dar ante el mundo el testimonio de nuestra fe y razón de nuestra
esperanza. Que el Señor nos bendiga en este camino ecuménico que
vamos aprendiendo y transitando juntos en la CEICA, hacia la unidad de la
fe en la caridad. Amén.
+ Mons. José María Arancedo, presidente de CEICA
El Credo niceno
Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra,
De todo lo visible y lo invisible.
Creemos en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,
Nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios
Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
Engendrado, no creado,
De la misma naturaleza que el Padre,
Por quien todo fue hecho;
Que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó
del cielo,
Y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado,
Y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
Y subió al cielo,
Y está sentado a la derecha del Padre;
Y de nuevo vendrá con gloria
Para juzgar a vivos y muertos,
Y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de la vida,
Que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia es una, santa, universal y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
Oración de los fieles
Dios clemente, sana las memorias dolorosas del pasado que han herido nuestras Iglesias y siguen manteniéndonos separados.
Escucha nuestra oración por la Reconciliación.
Dios clemente, enséñanos a mantener los ojos puestos en Jesús, la Luz
Verdadera.
Escucha nuestra oración por la Iluminación.
Dios clemente, fortalece nuestra confianza en tu providencia cuando nos
sentimos abrumados por las tempestades de la vida.
Escucha nuestra oración por la Esperanza.
Dios clemente, convierte nuestras muchas separaciones en armonía y nuestra
desconfianza en aceptación mutua.
Escucha nuestra oración por la Confianza.
Dios clemente, danos valor para decir la verdad con justicia y en el amor.
Escucha nuestra oración por la Fortaleza.
Dios clemente, rompe las barreras, visibles e invisibles, que nos impiden dar la
bienvenida a nuestros hermanos y hermanas que están en peligro y pasan necesidad.
Escucha nuestra oración por la Hospitalidad.
Dios clemente, cambia nuestros corazones y los corazones de nuestras comunidades cristianas para que seamos instrumentos de tu sanación.
Escucha nuestra oración por la Conversión.
Dios clemente, abre nuestros ojos para que veamos toda la creación como don tuyo y nuestras manos como instrumentos para compartir sus frutos en solidaridad.
Escucha nuestra oración por la Generosidad.
La Oración del Señor
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por todos los siglos. Amén
Somos enviados juntos para proclamar la Buena Noticia
Nos hemos reunido como cristianos, y, por tanto, como discípulos compañeros. Mientras anhelamos la unidad de los cristianos, comprometámonos de nuevo a trabajar para alcanzar esta meta.
Que Dios Padre, que nos sacó de la oscuridad a la luz, nos haga portadores
auténticos de la luz de Dios.
Que Dios Hijo, que nos redimió con su preciosa sangre, nos haga capaces de
seguir su ejemplo en el servicio a los demás.
Que Dios Espíritu Santo, que es Señor y dador de vida, nos fortalezca para resistir los naufragios de la vida y alcanzar las orillas de la salvación.
Que Dios todopoderoso y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos
bendiga y nos proteja ahora y por siempre.
Saldremos juntos para proclamar las maravillas del amor de Dios.
¡Amén! ¡Aleluya! ¡Amén!
Esta Guía de Oración fue elaborada por la CEICA (Comisión Ecuménica de Iglesias Cristianas en Argentina) en base a los “Materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2020” elaborada por el Consejo Mundial de Iglesias y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos del Vaticano.
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