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El cupo laboral trans está aprobado en Argentina, pero la realidad sobre su discriminación persiste

El cupo laboral trans está aprobado en Argentina, pero la realidad sobre su discriminación persiste

Las personas trans en Argentina se enfrentan a esta realidad, y su condición sigue siendo un factor de decisión para aquellos empleadores que las contratarían. A pesar de esto, activistas y personas trans están abriendo nuevos frentes de batalla, que incluye un proyecto de ley que crearía una cuota obligatoria de personas trans en cargos públicos.

Una de las chicas nos cuenta que en 2015, un año después de que en Escobar consiguiera su primer trabajo formal, los legisladores de la Provincia de Buenos Aires aprobaron una ley que requería que por lo menos el 1 por ciento de los empleados públicos fueran trans, transexuales o travestis.

Las organizaciones locales como “Disidencias en lucha” y la agrupación “La Unidad” quienes promueven la diversidad de género declaran que el empleo formal no es una opción para la mayoría de personas trans del país, pero están determinadas a cambiar esta situación. Asimismo, solicitan a los legisladores que generen un nuevo cupo a nivel nacional para crear una espacio laboral más inclusivo.

En cambio, el proyecto de ley vigente en la provincia de Buenos Aires no establece en su redacción ninguna herramienta que procure dar respuesta a la necesidad de capacitación de las personas trans. Tal como enfatiza el Frente de organizaciones por la reglamentación de esta ley, tampoco fue respetado el porcentaje mínimo de cupo, a esto se sumó la situación alarmante agravada por los conflictos, a partir de los despidos de trabajadores estatales, que atravesó durante el gobierno de María Eugenia Vidal, esta última situación forma parte de las medidas de vaciamiento desplegadas por el proyecto de Cambiemos a nivel nacional.

Cinthia Spadaro, referente de la agrupación, manifiesta que resulta vital a la hora de discutir proyectos de cupo, reflexionar sobre lo que implica en términos de experiencia subjetiva, adecuarse a un puesto de trabajo concebido dentro de parámetros heteronormados, a una rutina laboral, a una sociabilidad en la que lo trans no pasaría aún de ser una excepción. Y en este camino, la ley es una herramienta más, un resguardo a conquistar, que no invalida, sino que por el contrario se sostiene, con la lucha y la organización de múltiples movimientos, espacios y activistas trans.

En el mismo sentido, Gabriela Aranda – Disidencias en Lucha, requiere de coaliciones sociales y políticas potentes, en las que la agenda de demandas de este colectivo, sea tomada por el conjunto de la comunidad LGTB pero también por la sociedad toda. Además, la efectiva implementación del cupo laboral trans en la provincia de Buenos Aires.

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